
Lima La Ingrata,
en cuyas calles mueren los poetas
¡qué versos tristes te acompañan!
Qué lumbreras poderosas alimentan a vuelo de pájaro tus esquinas decoloradas
¡qué árboles, qué río!
Qué simiente fecunda el sueño cautivo del poeta
cuando en tus brazos duerme la noche del inocente
y clama por su sangre otro libro abierto.
Pareces altiva, Lima, Terrible,
cuando simulas afecto y celebras el trazo del extraño
mientras por tus plazas, el anonimato devora el talento de tus hijos
como si no te importara,
como si perder la vida en cada palabra no significase nada.
Cuando te atreverás a soñar, Lima embustera
y a brindar el apoyo que se merece aquel que se desnuda con sus versos,
con su espíritu libre del recelo,
que no espera más de ti que una palabra de aliento,
un lugar donde expresarse y perpetuar tu belleza a través de sus ojos.
No seas la más ingrata entre las ingratas.
No permitas que tu indiferencia acalle su apetito creativo
ni que tu falsa benevolencia agobie aún más su espiritu cansado
Recuerda que aún el invierno cenizo descansa sobre tus hombros
y entre las calles más oscuras, en los lugares menos presuntuosos,
puedes hallar el gran talento que esperas: el amor por el arte y la palabra.
No quiero despertar mientras los gallinazos defecan por tus rincones
y ratas estercoleras simulan relaciones en el paraiso..."
