domingo, junio 17, 2007

Bar "El Cordano" - Rincones

Ayer fue un día extraño. Luego de recorrer Quilca buscando una maldita revista con algunas fotografías, y repensar unas cien mil veces más como finalizar el poema en el que estoy trabajando hace ya más de un mes, terminé almorzando en el Bar "El Cordano".

¿Por qué elegí comer ahí? Bueno para comenzar, este lugar tiene más de 100 años y según leí, en su época fue el rincón de "políticos, intelectuales y trasnochadores" (Caretas 2005)

Yo no me considero un hombre político ni un intelectual; pero sí un trasnochador. Así que me sentí con derecho de apoderarme de una de las mesas de mármol y granito del bar, y pedir algo para "calmar el dragón" que habita en mi estómago.

Mientras esperaba estuve auscultando las paredes del bar buscando algo que me deje alguna impresión que pueda incorporar en mi poema. Conseguí mi objetivo, hoy avancé un poco más mi escrito. La sensación de estar en un lugar que habla por si mismo es incomparable.

Para los que tengan interés en conocer el bar, les doy el dato: queda en pleno centro histórico de Lima frente a la "Estación de Desamparados". Se come delicioso; les recomiendo que prueben el Jamón del País y Jamón del Norte (un clásico), les aseguro que no se arrepentirán.

Bueno ahora me dispongo a retirarme a mi dormitorio- taller a continuar mi lucha con las acuarelas.

Paz

12 comentarios:

jrnCalo dijo...

Saludos Carlos, no se que decirte.
Vengo de otro bar= a confesionario-
Quiero decir un Bar en Spain es un confesionario, solo que yo soy un ex cura, un ex...sacerdote y te animo a seguir pintando siempre.
Me he tomado unas cuantas cervezas, es la bebida de la felicidad y de la armonía.

Eleafar Cananita dijo...

yo he chupado en el cordano. pisco. bastante caro el pisco para quien estaba acostumbrado a no pagar mas de 8 lucas. en mi caso iba al cordano por poseur, y porque queria oler las banquetas donde martin adan se habia sentado. jajaa

Carlos A. Negrón - - El Siervo dijo...

Ricardo, siempre es un gusto tenerte por aquí. Vaya, no sé si era broma eso de "ex cura", pero si lo es en serio pues si que tenemos algo en común. Yo no soy "ex-cura", pero si "ex-seminarista" (ese es mi lado oscuro jajajaja). Estuve cerca de 3 años viviendo en un seminario... Creo que por eso estoy tan loco ;-)

En fin, un abrazote amigo; te visito al rato.

Ele, sí, el lugar es medio carolingio; pero para darse el gusto no está mal. Ojalá alguna vez nos podamos reunir y tomarnos un traguito juntos.

Un abrazo

Paz

Anónimo dijo...

soy periodista de argentina.googleé mi apellido y descubrí el bar cordano,que es mi apellido y tu blog tan interesante.saludos.silvia cordano,buenos aires

Silvia Cordano dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
capitan dijo...

toda una institucion

UMA dijo...

Lamento no poder compartir con usted una mesa en la cantina, pero bien, volvere a ver si blogger me permite ver sus obras.
Mis fraternales saludos, Carlos;-)

IGNACIO dijo...

Lástima de estar tan lejos, a buen seguro en ese lugar las letras surgen sólas, porque todo lo pasado queda impregnado en el ambiente.
Yo también tengo rincones donde los poemas asoman sin querer.

Un abrazo compañero.

metaforica dijo...

vaya sorpresa veo algunos cambios por aqui.. voy adaptandome a tu estilo
salu2

Die Walküre dijo...

Querido Siervo!
muchos cambios,muchos!
Me parecen bien,interesantes; un lado diferente algo más...
Vaya!
A ver si algún día puedo llegar y seguir tus recomendaciones;algún día cuando el dinero sea suficiente y la universidad menos agobiente...
Te dejo un abrazo fuerte!
Auf Wiedersehen!

Carlos A. Negrón - - El Siervo dijo...

Silvia, bienvenida cuando gustes.

Capitan, ni dudarlo.

Uma, siempre un gusto tenerte por aquí. Quién sabe algún día nos podamos tomar un traguito :-)

Ignacio, definitivamente, es un lugar interesante.

Metaforica, es bueno cambiar; aunque sigo siendo el mismo Siervo de siempre.

Die, algún día, te lo aseguro. Beso

Paz

Sandra Texeira dijo...

Lindos cambios a tu blog, siervo.
El cordano (con suspiro incluido) siempre será uno de mis bares favoritos. Nada mejor que sentarte en una mesa e imaginar que Martín Adán se sigue perdiendo entre el gentío.